Tuesday, May 23, 2006

Soria de las palabras y del chorizo

Fuimos e hicimos Soria con palabras y ella nos hizo a nosotros con chorizo. Antes, cuando las vedettes iban de tourné, se decía que iban a hacer tal o cual provincia. En otro significado, y modestamente claro, este fin de semana pasado, unos amigos y yo hicimos -nos hicimos, en rigor- una Soria nueva, una particular imagen de la realidad inasible del mundo, esta vez centrada en una provincia llena de pinos, de aire fresco, de gente amable, y de un chorizo y una carne que quitan el hipo, la hipertensión y todo lo que se le acerque a distancia de alcance menor de un mordisco. Y la hicimos con palabras, las de las muchas conversaciones, las de la conferencia, la mesa redonda y el cine fórum.

Todo comenzó con el blog de Julián, "Soria de las palabras", su amor confeso por una provincia de las llamadas "olvidadas". Jesús, un alcalde que para mí querría yo en este Madrid de acoso y derribo, lo leyó y ofreció el ancho espacio del cielo Soriano para unas jornadas de literatura y cine de ciencia ficción. Tuve la muchísima suerte de ser invitado y allá fui. El viaje ya auguró cosa buena. Cogí la moto, el GPS -que dio juego pero también disgusto y aventura-, y allá enfilé la rueda delantera, para Soria, por carreteras comarcales, huyendo de la aburridísima y superpoblada autovía. Ya a la salida de Guadalajara, tras una pausa para comprar tapones para los oídos que se me habían olvidado, y dentro del casco hay mucho ruido, comenzaron a rodar bajo los michelín kilómetros y kilómetros de carretera abierta como una larga vena negra sobre tierras siempre ascendentes, labrantíos muy verdes de trigo y cebada y bosques de pinos.

El GPS me hizo meterme por una carretera que tenía más zonas de baches que zonas sin ellos, el único tramo malo del viaje, y me convenció para cambiar de programa de guiado. El que tengo, el Tomtom, (sí, ya sé que el nombre no aurguraba nada bueno) si lo sacas de las autovías se hace un lío. En general se portó y, salvo un incidente con la alimentación de corriente, que es casera y un poco chapuza -todo hay que decirlo-, me condujo por una larguísima sucesión de curvas rápidas, lentas, muy lentas, pero en general con excelente firme y vistas maravillosas, hasta Valdeavellano de Tera (con una visita corta por empeño nuevamente del GPS a Espejo de Tera, que, por cierto, tiene un magnífico puente medieval).

Llegué temprano y esperé hasta la hora de la comida descabezando una siestecilla del burro, de esas de antes de comer de las que luego te levantas con hambre de lobo.

Se acercaron por allí un montón de gente estupenda. Me alegré de volver a ver a César y a Juanmi, a Julián, Fidel, etc. Saludé a los que conocía y a los que no. La comida sencilla y sabrosa, el alcalde y promotor del evento, un encanto, el pueblo muy bonito y el espacio habilitado para la jornada —un antiguo cuartel de la guardia civil—, perfecto: medios modernos, el salón de actos impecable.

La conferencia de Julián sobre la historia de la CF patria estuvo muy interesante. Luego debatimos un rato sobre el mundo actual y lo que la CF tiene que decir sobre él. Conclusión particular y subjetiva: crisis, y, como dije en la mesa redonda, no por culpa de la CF, sino del mundo. No sabemos para dónde tirar y se nota.

El resto de la jornada algunos, los que ya conocían la película, fueron a visitar la taberna, otros salieron de viaje de vuelta a sus lares, pena que no se quedasen a la cena. Los demás vimos una película a la que me había negado antes por miedo: Solaris. Idolatro a Lem, me parece una película muy lograda la versión de Tarkovski y tenía miedo de la de Soderbergh. No está nada mal, confieso, aunque solo ataca uno de los muchos aspectos de la novela y es claramente superada por la versión de Tarkovski (mucho más difícil de ver también). Supongo que los abismos metafísicos de Lem y de Tarkovski dan un poco de miedo. Aún así Soderbergh aprueba con nota, la película se puede ver, supongo que por eso no ha tenido mucho éxito.

Tras el pequeño cine fórum dimos cumplido descanso a nuestros cuerpos con un cenorrio de carne de vaca soriana, tan suave como la famosa mantequilla e igual de sabrosa.

Hablamos mucho, hicimos mucha Soria allí; muchas palabras con las que arroparse y hacerse una provincia en la mente y el corazón, nombres, verbos, y adjetivos que se olvidan pero que dejan una estructura silente a su paso, de esas que quedan para siempre.

A la vuelta me vine por la autopista. Nada reseñable, salvo que en los próximos días me llegue a casa una fotografía de recuerdo de parte de la DGT.

Lo peor del viaje: que Nati no pudiera venir conmigo. Espero que no quiten Soria, ni Valdeavellano (ni que mucha gente la descubra. Sí, soy egoísta, ¿qué pasa?) y se la pueda mostrar tan pura como yo la he vivido este fin de semana.

Y luego están los chorizos... ¡uf!

11 comments:

Juanmi said...

Ey colega! Que alegría descubrir un nuevo blog de un amiguete.
Aquí me tendrás incordiando de vez en cuando.
Mi paraíso particular se debe parecer mucho a lo vivido este finde: amigos, conversaciones interminables, paisajes maravillosos, y chorizo!
Saludetes.

Juanma said...

Qué envidia dais... En fin, a la próxima me apunto sin falta.
Y ¡olé!, le has pillado el gusto a los blogs. :-)
Abrazos.

Edu said...

Y para cuando el tuyo Juanmi? o lo tienes ya y no me he enterado, que tambien podría ser?
Juanma, te perdiste una buena, pero no pasa nada, habrá más, seguro.

Juanmi said...

De momento no tengo blog. Prefiero incordiar en los de los amigos, pero algún día...

Lo pasé de miedo, de verdad. Lo que me anima es que dentro de muy poco nos vamos a ver de nuevo en Gijón. Lo que me da pena es que no estará César... Hay que convencerlo para que vuelva al género, aunque sólo sea para vernos más a menudo.

Edu said...

Bueno, lo cierto es que últimamente no hago sino encontrar confirmaciones de que la ciencia ficción ha dejado de interesar hasta a los escritores de ciencia ficción. Siendo así va a ser difícil convencer a César. Quizá es un estado de pesimismo transitorio el que me aqueja, pero lo que leo últimamente parecen más mortajas reutilizadas que creaciones que de verdad tengan nervio. No sé, será que quizá no he leído lo adecuado, tambien es cierto que ahora estoy un poco desconectado.

Javier Esteban Gayo said...

Recuerdo que en el camino de ida nos acordamos unas cuantas veces de ti, cuando empezamos a ver las curvas :)

El finde, una gozada. Los actos estuvieron muy, muy bien con ese cartel de lujo y el pueblo es precioso. A la próxima que se monte por ahí voy de cabeza.

Y aunque llego tarde, estupendo el blog.

Edu said...

Ah, esas curvas rodeadas de naturaleza. Y lo bueno es que no hace falta correr mucho para disfrutarlas, hasta despacio es divertido.
Por cierto, la foto que tienes es de old boy?

Edu said...

Hace un rato acabo de recibir el choricillo de manos de Fidel. No tengo palabras... con ese material hacemos Soria cuando haga falta. Qué buenos estan, dios mio!!

Javier Esteban Gayo said...

Sí, una de las promocionales de Choi Min-sik en estado de gracia...

Juanmi said...

Este tipo de conversaciones sobre chorizos es algo que sin duda no se da entre los escritores americanos. AL menos en eso vamos por delante!

Edu said...

Bueno, no en vano, España, es últimamente y quizá desde siempre, un país de chorizos. Si no lee la prensa, lee :)