Tuesday, June 20, 2006

Personajes: Cyrano de Bergerac



Con Cyrano pasa algo curioso: al contrario de lo que se suele creer, no es un personaje, sino un hombre real, un francés del siglo XVII. Eso es normal ya que su popularidad deriva de la obra de Edmond de Rostand, publicada a finales del XIX, que dramatiza y fabula sobre una parte de su vida. Y es que con el Cyrano real sucede algo parecido a lo que aflige a ciertas personas: tienen vidas tan fascinantes que parecen más ficticias que reales, más literarias e inventadas que vidas normales. Todos nacemos, vivimos, sufrimos desgracias, disfrutamos de parabienes, nos enamoramos, trabajamos, algunos incluso crean cosas bellas, se enriquecen o devienen en malvados dictadores o directores generales, se hacen asesinos o políticos, pero todos sufrimos las terribles veleidades del azar, la incoherencia de la realidad. Sin embargo, hay personas, como Cyrano, que parecen seguir un guión pensado para no aburrir al espectador. Atiendan, si no me creen, a un resumen de su vida:
Vivió siempre en París, primero como militar arrojado y pendenciero, herido numerosas veces en duelos por cuestiones de honor o por mera diversión. En 1641, una vez retirado tras sufrir una fea herida, decide dedicar su vida a la filosofía. La cosa parece ponerse ya interesante, y el interés aumenta cuando lejos de convertirse en un hombre respetable, filósofo tradicionalista y conservador, como su oficio militar parece augurar, se convierte en un librepensador alborotador e incómodo, que se harta de escribir libelos satíricos contra todo aquel que le parece adecuado ridiculizar. Le interesa también el teatro -donde se apunta el tanto de ser uno de los primeros autores de obras teatrales en prosa-, la epístola filosófica y los tratados de física. Sí, la ciencia también le atraía, hasta el punto de elaborar un grueso tratado publicado post mortem, en el que se oponía al pensamiento de Descartes, negando su determinismo absolutista y reclamando el papel de la incertidumbre en la comprensión de los fenómenos naturales.

Y no queda ahí la cosa, entre cartas, peleas, acusaciones, defensas, atentados y demás líos de su vida, le dio tiempo a crear las que algunos creen son las primeras obras de ciencia ficción: Historia cómica de los Estados e imperios de la luna (Histoire comiqué des Estats et empires de la Lune) (1657) y Historia cómica de los Estados e imperios del Sol (Histoire comiqué des Estats et impires du Soleil) (1662). En esos viajes, de intención satírica y filosófica, el propio Cyrano, como personaje, viaja a la luna y el sol y analiza las absurdas sociedades que allí encuentra. Como luego haría Swift en sus viajes de Gulliver, (1726), esas sociedades que encuentra el viajero, son espejos deformantes. Ese ejercicio de distanciamiento sirve estupendamente, y viene sirviendo estupendamente desde entonces, para observar los defectos y virtudes de nuestra propia sociedad.

Como muestra del carácter rebelde y librepensador del Cyrano real y casi ficticio, un par de extractos de su obra, sacados de la cada vez más útil wikipedia:

"Un hombre honesto no es ni Francés, ni Alemán, ni Español, es Ciudadano del mundo, y su patria está en todas partes". ( Un honnête homme n'est ni Français, ni Allemand, ni Espagnol, il est Citoyen du monde, et sa patrie est partout).

La muerte de Agripina (1654)=== (La Mort d’Agrippine)
Ces beaux riens qu'on adore, et sans sçavoir pourquoy,
Ces alterez du sang des bestes qu'on assomme,
Ces Dieux que l'homme a faict, et qui n'ont point faict l'homme,
Des plus fermes Estats ce fantasque soustien,
Va, va, Térentius, qui les craint, ne craint rien.

Esas ínfimas cosas que uno adora, y sin saber por qué/esa alteración de la sangre de los crédulos que se doblegan/ Esos Dioses que el hombre ha creado, y que no pueden crear al hombre/De los más firmes Estados qué fantástico sostén/"Bah, Bah, Térentius, quien las cree, no cree en nada.

Ya el personaje real es algo sorprendente. A esa leyenda se le añade mucho después (1897) la obra de Rostand Cyrano de Bergerac, escrita en un nostálgico verso neorromántico que pretende imitar los mejores logros del teatro versado francés que precisamente Cyrano hizo por abolir.

Hay una docena larga de versiones fílmicas de Cyrano. La de 1950 con José Ferrer como protagonista, no está mal, pero que ha envejecido mucho. De las que he visto, mi preferida es la maravillosa versión interpretada por Gérard Depardieu en 1990 y dirigida por Jean-Paul Rappeneau.

La historia de Cyrano es de sobra conocida: Cyrano es un hombre que da la imagen de ser un matón cruel, un dictador, un inteligente e intolerante batallador de la lengua y de la espada, que nada teme. Esclavo de su complejo de inferioridad tiene que demostrar continuamente, sobre todo a sí mismo, que su deformidad física (una enorme nariz) no le hace cobarde ni tonto; que sus otros valores, la inteligencia y la habilidad con la espada, pueden superar al que goce de rostro perfecto pero carezca de otras virtudes. Ese hombre valiente hasta el absurdo, sin embargo no supera su complejo a la hora de enfrentarse a sus sentimientos. Secretamente enamorado de su prima, accede a actuar como mente en la sombra, como alma poética para conquistar su corazón mientras otro, un estúpido y joven soldado a su cargo del que su prima está encaprichada, pone la cara.

La tragedia está servida. La prima se enamora del rostro del joven y del alma de Cyrano. El engaño continúa hasta un final trágico, no tan terrible como el del auténtico romanticismo, el del sturm und drag de catastrofes cósmicas, pero sí más amargo, más triste, más contemporáneo.

El Cyrano de Rostand es una "bestia" de la mejor especie. Siguiendo el paradigma del cuento tradicional de la bella y la bestia, Cyrano tiene una piel de feo narigón, barrigudo, panzón, pendenciero, terrible, colérico e irracional. Pero, y aquí es donde se juega la baza de la identificación del espectador, por dentro -y eso solo lo sabemos el público y el tonto del guaperas-, Cyrano es un romántico incurable, un cobarde que, por miedo al rechazo, prefiere no enfrentar al objeto de su deseo y prefiere idealizarlo, huir de él y refugiarse en otra piel, esta vez vacía, que carece de todo, salvo lo que él no tiene, belleza exterior.

Cyrano responde a un tipo psicológico muy interesante y no muy utilizado en literatura, ya que no responde al arquetipo del héroe clásico. Acudiendo, de nuevo, al zodiaco y a su colección de útiles definiciones, Cyrano es el cáncer típico, de dura concha, agresiva, llena de pinchos, y de interior hipersensible. Es muy difícil de tratar, sobre todo porque, igual que Rossana en el texto de Rostand, puede que nadie sepa realmente lo que siente. Es un personaje casi adolescente, por lo inseguro, un niño grande, terrible y sin embargo inmaduro.

¿Quién, sobre todo en su adolescencia, no ha sufrido con mayor o menor intensidad las torturas de la inseguridad, quién no ha sobrecompensado su timidez tirándose por la cabeza un cubo de sangría (bueno, quizá eso no todo el mundo) y luego no se ha atrevido a mirar a los ojos al objeto de sus deseos, a pesar, incluso, de que tenía todas las bazas, salvo quizá la confianza en uno mismo, para conquistar y alcanzar ese objetivo? ¿Quién no ha sido Cyrano alguna vez?

6 comments:

RM said...

Imagino que la segunda versión cinematográfica será Roxane, con Darryl Hannah y Steve-me-parezco-a-Miliki-Martin, ¿no?

O entonces hay cuatro.

Edu said...

Cierto, voy a corregir la entrada, la tercera sería la de Steve Martín.

Me ha picado la curisidad, y mirando en www.imdb.com me he encontrado esto:
(quitando las versiones para Tv, que son legión)

Cyrano (2001)
Cyrano de Bergerac (1950)
Cirano di Bergerac (1925)
Cyrano et d'Artagnan (1964)
Aventures de Cyrano de Bergerac, Les (1911)
Cyrano de Bergerac (1900)
Cyrano de Bergerac (1909)
Cyrano de Bergerac (1945)
Cyrano et d'Assoucy (1911)
Syndrome de Cyrano, Le (2004)

Hay unas cuantas.

Javier Esteban Gayo said...

Cyrano et d'Artagnan? Eso sí que es un cross-over...

No sé si es un poco exagerado decir que su obra es un antecedente de la ciencia ficción (en cierta manera, sí, pero habría que hablar de la influencia de la literatura satírica, que es mucha, en el género), aunque lo no se me olvidará nunca es que la primera vez que leí algo de su vida como "personaje real" fue en un artículo de Asimov, de los que sacaba el ABC hace la tira de años... (tendría yo once o doce como mucho)

Edu said...

Lo de Cyrano d'artagnan es, incluso, una buena idea para una novela de espadachines pseudoshistórica. Tengo que investigar, no me extrañaría que existiese una novela a partir de la cual se hizo la película.
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Pues no, pero el director y guinonista es el famosísimo director Abel Gance, idolatrado por Coppola y otros. vamos que voy a ver si pongo a funcionar la mulita y la localizo.

Edu said...

En cuanto a si Cyrano es o no Ciencia Ficción... pues depende como la definas :)

Javier Esteban Gayo said...

Space Opera? :p